Félix nació en un cantón, un área rural, de El Salvador que
se llama El Gavilán. Durante la época en que Félix se crió allí, El Gavilán no
tenía ni luz ni agua potable. Félix creció en una familia de clase trabajadora,
y cuenta que él y su familia vivieron en una situación de extrema pobreza. A los
8 años, él se mudó a San Salvador para vivir con una tía por dos años. Durante
estos años, trabajó durante las mañanas en el restaurante que tenía su tía y
por las tardes iba a la escuela. A los 16 años, Félix tuvo que migrar a los
Estados Unidos debido a la guerra civil en su país. Durante este tiempo, ambos
los guerrilleros y la fuerza armada habían intentado reclutarlo ya varias
veces. Cuenta que un día, ya la tercera vez que trataron de reclutarlo, estaba
saliendo de la escuela con unos amigos, cuando vieron a un grupo de señores
vestidos en ropa civil pero con machetes y pistolas. Mientras estos agarraron
por la fuerza a Félix y a sus amigos, otro amigo que estaba mirando desde lejos
le fue a notificar a la madre de Félix que lo estaban reclutando. La madre
llegó inmediatamente, les imploró para que lo dejaran ir, y logró que
accedieran a dejarlo libre en ese momento,
aunque la próxima vez lo reclutarían
de seguro. Fue así que ella tomó la decisión de que le iba a mandar a Félix a
los Estados Unidos. En el año 1990, Félix empezó su trayectoria hacia los
Estados Unidos. Primero, su madre los llevó a él y a un primo a Guatemala,
donde contrataron a un coyote para traerlos a México y luego a la hermana de
Félix en Maryland. Ya viviendo en Maryland, a los 17 años, Félix decidió que
quería estudiar-primero sólo inglés y luego en la escuela superior. Al
graduarse, empezó a trabajar a tiempo completo, donde empezó a concientizarse
sobre la posibilidad de continuar sus estudios. Tomó clases a la vez que estaba
trabajando a tiempo completo, tomando una o dos clases al semestre. Después,
también consiguió trabajo en una clínica que se llama la Clínica del Pueblo,
una organización fundada por centroamericanos que mayormente vinieron de
Guatemala, El Salvador, y Nicaragua. En esta organización, Félix conoció a
muchos salvadoreños que pelearon en la guerra y que continuaban siendo activos
en el trabajo humanitario en Maryland. Trabajó 5 años en la clínica.



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